Detente por un momento, respira, cierra tus ojos y mira dentro de ti, percibe tu respiración, escúchala, siéntela en tu pecho y en su fluir en todo tu cuerpo. ¿Logras darte cuenta de lo bien que se siente estar en ese estado? Desearás sentir mayor paz en tu ser y en tu entorno. Es tu esencia que te llama, la que logra que te sientas en calma, la que quiere ser especial para ti, recibir tu atención y que la cuides conforme transcurre tu día.

Tu alma es el punto en el que conecta tu Ser que habita en la tierra y el Ser Espiritual que llevas dentro, que habita tu corazón. Reconocerla es muy sencillo, solo tienes que permitirte escucharla para sentir la energía que hay en ti. Tu eres la Fuente, tú formas parte de ella y ella de ti; es cuestión de sumergirte en un hermoso viaje de conexión contigo mismo, conocerte, amarte y responsabilizarte de esa parte divina y llena de luz que existe en ti.

Puedes saber que tan conectado estás con tu alma, ¡es muy sencillo! Sólo tienes que hacer una pausa, dejar por un momento lo que te encuentres haciendo, cerrar tus ojos y dar una mirada a tu interior, darte cuenta si en ti, existen sentimientos de frustración, enojo, tristeza, desilusión, estrés o cualquier otro que te hace experimentar un canal vibratorio débil. Si tu observación coincide con alguno de estos síntomas, escucha a tu alma, porque quizá te está diciendo que necesita que le pongas atención, que requiere de tu cariño, que necesita que sanes heridas que llevas cargando de tiempo atrás, que quizá debas concentrarte en eliminar todos los bloqueos que limitan tu vivir, que no debes de auto exigirte tanto ni criticarte en demasía, que puedes tenerte un poco más paciencia y regalarte tiempo para conectar con ella, charlar y hacerle saber que estás ahí en todo momento.

Tu alma desea que dejes atrás todo lo que limita tu comunicación con ella, que vivas pleno, alegre, que irradies felicidad, que te sientas capaz de desarrollar el gran potencial que llevas dentro, que disfrutes tu creatividad, tu fortaleza y te sientas con ganas de nutrir tu pensamiento, tu divinidad, que puedas acceder a un estado elevado de conciencia y tengas un contacto amoroso con ella, así como con todos los seres de luz que acompañan tu vida.

 

¡Tu camino de vida es de adentro hacia afuera…
Tú eres el conductor!

 

¡Brilla! ¡Vive una vida bella! ¡Eres merecedor de ella! Sólo en tu interior habita la fuente creadora, lo visible e invisible, lo que tus sentidos perciben, y también, por increíble que parezca lo que aún no te encuentras preparado a recibir; deja los miedos de lado y atrévete a conversar con tu alma, con tu Fuente Divina, vive la experiencia, obsérvate, identifica el vacío, decóralo, y habítalo con amor.

¿Hace cuánto que en vez de sólo mirarte en un espejo no te observas? … porque el acto de observar no es el mismo que mirar. Obsérvate a diario frente a él y regálate afirmaciones bellas… “me amo”, “soy yo la fuente de mi propia vida”, “soy el creador de mi felicidad”, “arquitecto de mi propio destino”, “escritor de mi propia historia”, “de una vida tranquila y en armonía”, “de días luminosos y llenos de energía positiva”, puedes hacerlo sin emitir sonido, aunque es mucho más sanadora la energía que experimentas al escucharte a ti mismo en voz alta.

Tu alma es infinita y genera luz para guiarte, para recordarte que está ahí para que admires su grandeza, y para recordarte y hacerte consciente de que no obtendrás nada en el exterior que no surja de tu interior.

Ten la intención de conectar con tu alma, date permiso, libérate de las creencias limitantes, apegos, miedos que viven en tus pensamientos, y dale un lugar a la ayuda divina, transfórmate y genera amor para ti. Disfruta del proceso y está dispuesto a recibir las oportunidades que la vida ponga en tu camino…

Gracias por compartir este viaje conmigo a través de lo que has leído.
Deseo que te haya sido útil para conectar amorosamente contigo.

Sandy Mejía . Angeloterapeuta.
Sanación del Cielo al corazón.